Del encanto medieval al resplandor del Renacimiento, de la huella de los románticos a los primeros turistas que hicieron de la ciudad una «villa inglesa», Pau refleja todas las facetas de una historia grandiosa.

 


Orgullosa de su pasado, pero muy asentada en su época, ha convertido, por ejemplo, un palacio de 1900 en uno de los centros de congresos mejor equipados y un convento neogótico en una escuela nacional de música y danza muy moderna…
Una fachada de cantos rodados y ladrillo nos recuerda a esos artesanos que sacaban del río los materiales de las residencias nobles de Pau. Delante del Museo de Bellas Artes o de la Place Clémenceau, el Art Deco nos lleva a los años 30.
Los jardines son los reyes, jardines nacionales del Castillo, palmeras emblemáticas con los Pirineos de fondo, robles, cedros del Líbano e imponentes secuoyas; o ginkgo bilobas y olmos de Siberia, que adornan la ciudad gracias a un clima favorable…
Otro lugar, el boulevard de Pyrénées, la «sublime terraza» de Maurice Barrès, «la vista más bella de la tierra» para Lamartine, que sigue siendo, sin ninguna duda, el paseo preferido por todos los habitantes de Pau.
Aquí, en cada esquina de las viejas calles, la Historia sigue viva: Bernadotte, fundador de la dinastía reinante de Suecia, y Enrique IV de Francia y de Navarra (en Bearne le llamaban «Nouste Henric»), reaparecen en un detalle o una anécdota.
Ciudad denominada «Ciudad de Arte e Historia»
La ciudad de Pau se encuentra a 20 km de la Región de Nay (25 min).
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